Un cautiverio contado en postales

A veces hay historias que permanecen ocultas y necesitan de un giro del destino para ver la luz. Es el caso de la Rogelio Fernández Aguiló, bisabuelo del periodista Antoni J. Escanellas. El 19 de julio de 1936, este encargado de una fábrica de zapatos y delegado sindical de UGT fue detenido y encarcelado por el bando nacional. Según una versión de los hechos, Fernández habría sido acusado por un compañero de trabajo que ansiaba su puesto. Rogelio pasó por las cárceles de Can Mir y Jaume I, así como por los campos de concentración de s’Àguila y Son Granada. Tenía 51 años y ocho hijos. Su bisnieto no conocía su historia hasta que, poco antes de la cuarentena, encontró en su casa una caja con unas 30 postales en las que su bisabuelo relataba su cautiverio durante la Guerra Civil.

Estas misivas sirven de hilo conductor del libro La fitxa nº 15. Postals contra l’oblit (Dolment Editorial, 2020). Hoy, su autor lo presenta en el Casal Balaguer a las 19.30 horas, mientras que ayer lo dio a conocer a la prensa con Llorenç Carrió, concejal de Educació i Política Lingüística del Ajuntament de Palma.

Dignidad

«Hay una postal cuyo mensaje parece trivial: Estamos todos bien, pero si lo contextualizas te das cuenta que ese día hubo el bombardeo más grande en la historia de Palma que destruyó la mitad de la Porta de Sant Antoni y causó más de cuarenta heridos por lo que esa postal era importantísima», cuenta Escanellas.

Después de salir de prisión, Rogelio no fue readmitido en la fábrica y trabajó de zapatero «con mucha dignidad».