Poda de los olivos

A las puertas del invierno empieza un nuevo ciclo agrícola. Entre otros trabajos se inicia la temporada de poda de los olivos. En la finca de Son Mesquidassa, organizado por la entidad Asaja y financiado con fondos del Programa de Desarrollo Rural, aprovechan este momento para, con un curso, mostrar las técnicas de poda en un olivar sembrado en súper intensivo como es éste caso. El experto podador Juan Cano, que trabaja para la Junta de Andalucía, explica a jóvenes interesados en este menester cómo realizarla. Además de trabajadores de la misma finca, también participan personal de Aubocassar y de otras empresas que tienen plantaciones en súper intensivo. La poda para un olivar de estas características es diferente a una convencional, como los de la Serra de Tramuntana, para poner un ejemplo.

Sobre el terreno, Cano, va indicando a los alumnos las ramas que precisan ser cortadas, además de atender las preguntas que le hacen. La gran mayoría de los asistentes cuentan ya con una dilatada experiencia en poda, pero de esta manera aumentan sus conocimientos con la ayuda de un experto de la zona de Andalucía, donde son muy comunes las explotaciones agrarias en súper intensivo.

El responsable del olivar de Son Mesquidassa, Juan José Alcaide, explica que inician la poda eliminando las ramas que la máquina recolectora de la aceituna va dañando a su paso. «La máquina nos marca lo que le molesta para pasar. Posteriormente seleccionamos las que queremos quitar para darle más producción a la planta. De esta forma empezamos a preparar el árbol para la siguiente añada», comenta.

El experto Juan Cano explicó la técnica a los asistentes.

Con la poda, además de quitarle lo que estorba, se le da luz a la planta que ahora empieza el crecimiento y también inicia el desarrollo de lo que será la aceituna. Si todo va según lo previsto, en marzo empezará a sacar rama, y en primavera (marzo-mayo) es la época de floración. En junio ‘nace’ la aceituna, y en una añada normal a finales de septiembre o principios de octubre se hace la recolección.

A pesar de ser un cultivo muy mecanizado, la poda se hace manual, «siempre habrá mucha más producción que si la hacemos mecánica. Reduciremos costes si la hacemos mecánica, pero perderemos mucha producción; en este caso no nos compensa mecanizarla. Nos rinde más la poda manual y selectiva», explica Juan José Alcaide.
Para podar utilizan las tijeras de mano eléctricas y también unas pértigas para llegar a cortar la parte de arriba. La finalidad es dejar el olivo como un seto, hacia arriba, para facilitar el paso de la máquina recolectora.