El rompecabezas de Ortells

Pasan los días y el Mallorca al igual que un elevado número de clubes de Primera y Segunda se encuentra a la expectativa de concretar un buen puñado de operaciones que ya se han planificado, pero que resta por concretar cuando se abra el mercado de fichajes el próximo 4 de agosto.

Los tiempos del fútbol tras la primera pandemia del coronavirus han cambiado y con ellos la ventana para contratar jugadores e inscribirlos en LaLiga. Si años atrás en estos momentos los clubes se encontraban ya en plena pretemporada, actualmente la situación ha cambiado y la vetana de fichajes de verano se abrirá el 4 de agosto y finalizará el 5 de octubre. Además la temporada futbolística no arranca hasta mediados de septiembre por lo tanto a día de hoy todavía hay un puñado de entidades, entre ellas la balear, que no han concretado su inquilino en el banquilo.

Este ha sido precisamente el primer gran combate con el que está librando el director de fútbol, Pablo Ortells.

Nada hacía pensar hasta la semana del partido ante el Granada que Moreno comunicaría su marcha, pese a que había cierto resquemor a que esto pudiera suceder. Conocidas las intenciones del entrenador, Ortells se puso a trabajar para apalabrar un sustituto porque ya en ese momento y pese a las dificultades que entrañaba para el valenciano romper el contrato, se entendió que Moreno no seguiría de una forma u otra. El problema es relativo porque la planificación la ha llevado a cabo de nuevo el direcgtor de fútbol. Si ahora Moreno continúa tendrá que trabajar con el plan trazado por Ortells y si viene Plaza igual. Es el club quien sigue fichando.

La llegada de Pablo Ortells al Real Mallorca se confirmó el 24 de abril y desde su anuncio como nuevo directo de fútbol se puso a trabajar en dos líneas, una por si el equipo descendía de categoría y otra por si se mantenía en Primera. Existe un plan preconcebido en ambos casos, ahora bien, resta rematar muchas operaciones porque los tiempos de mercado no son los tiempos que un marca sobre un papel cuando redacta una hoja de ruta. Además, el descenso a Segunda obliga a manejar toda una serie de situaciones nuevas que posiblemente en Primera no se darían como por ejemplo la marcha de jugadores como Valjent o Budimir, ambos pretendidos por equipos de superior categoría. Escenarios nuevos que se dan y que en consecuencia trastocan los planes de la dirección deportiva y de la propiedad. En principio el Mallorca pretende llevar a cabo un plan ambicioso, aunque para ello es fundamental saber que cantidad aproximada se destinará para acudir al mercado. Esta variará en función de si se puede llevar a cabo alguna venta considerable.

El Mallorca fija el arranque de la pretemporada entre el siete y el diez de agosto, fecha en la que el bloque principal del equipo que arrancará la temporada estará ya en Palma, pero distará seguramente del equipo que arrancará la Liga un mes después. En un momento de máxima incertidumbre en todos los sentidos debido a la pandemia del coronavirus, el mercado futbolístico también se resiente y los planes de hace unos meses puede variar, para bien o para mal. Es un mercado distinto a todo lo vistos hasta ahora.

Pero con ventas más o menos importantes, con problemas derivados del COVID-19 y con un entrenador recién llegado, el objetivo que le han marcado desde la propiedad a Pablo Ortells es que hay que luchar por el ascenso y como muestra el Huesca. Este equipo llegó de nuevo a la máxima categoría con un límite salarial de 16 millones de euros, cantidad a la que difícilmente podrá aspirar el Mallorca, entre otras cosas, porque sigue lastrado por las obligaciones ligadas a resolver el concurso de acreedores.

El presupuesto del Cádiz, que se aproxima a los nueve millones de euros y que también ascendió a Primera, se alinean más a las cantidades a las que posiblemente pueda llegar el club balear. Las cuenta atrás se ha disparado y el futuro ascenso depende del mucho o poco acierto que se pueda dar durante estas semanas.