Del balcón a la libertad en parques al reabrir las grandes zonas verdes de Palma

Día especial para padres y niños, porque de la calle y el balcón, por fin, se pasó este viernes a corretear por los parques más grandes, después de que el Ajuntament reabriera Bellver, Sa Riera, la Ribera y el Parc de Ses Estacions. Alegría contenida en los padres al ver como sus hijos podían jugar libremente, tras mes y medio de confinación en sus casas. Alexia Reynés, con su hija Carmen, de año y medio en sus brazos, señalaba en Sa Riera: «Llevamos mes y medio confinadas y esto es como la libertad. Creo que en este tipo de parques, por tener espacios tan amplios, se tendría que haber reabierto antes». La vietnamita Amedia Tran, jugando con su hijo Arnau, simplemente señaló que «ya era hora», al mismo tiempo que se mostraba satisfecha de la cara de alegría de su pequeño, pese a su actitud reservada con los periodistas.

El buen tiempo y el perfecto cuidado de jardines e infraestructuras en los cuatro grandes parques hizo todavía más agradable el paseo de las familias, algunas de las cuales han tenido que afrontar el confinamiento encerradas con sus hijos en pisos de 50 y 60 metros cuadrados, y han tenido que ingeniárselas para tenerlos entretenidos. Los balcones han sido como un balón de oxígeno para muchos de ellos.

Roberto León, liberado por fin de tales limitaciones, pudo sacar ayer a hacer deporte a su hija Paula y a su sobrina Niurka Martínez por el parque de Ses Estacions. «Solo puede decir que estamos todos muy felices y ahora ya no podremos tener hacinados a los niños en casa. Es hora de, con todas las precauciones, estar al aire libre en los tiempos que nos marquen. Los niños lo agradecen». Los tres iban con mascarillas y Paula, preguntada cómo se encontraba, simplemente se limitó a sonreír de oreja a oreja y decir: «Estoy muy contenta». Muy cerca, en un campo de fútbol de hierba artificial, Ana Puente y Toni Pou, no se podían creer ver correr libremente y sin limitaciones a sus hijos Jon, de cuatro años, y Zoe, de año y medio. Ambos coincidieron en señalar que «nos tendremos que adaptar a este cambio tan importante para toda la familia». Toni, con cara de resignación, añadió: «Ellos están contentos y da gusto verlos. Tenemos un balcón grande, pero no es lo mismo jugar allí que aquí. Se agradece que hayan decidido al final abrir los parques, porque son un auténtico pulmón de oxígeno para las familias y para los niños, aunque sean rebeldes».

En el Parc de Ses Estacions, al tener espacios más limitados, el ir y venir de las familias en la mañana de ayer fue continuo. Patrullas de la Policía Nacional vigilaban el tránsito de las personas y realizaban algún que otro control para evitar problemas. Raquel Ferrer, con su niña pequeña Martina en carrito y su otra hija Lucía jugando con el patinete, no se creía que pudieran salir las tres juntas a disfrutar del parque: «Llevamos 46 días sin ver el sol y ahora solo queremos pasear y que Lucía puede disfrutar del patinete. El lugar es muy seguro para los más pequeños y se agradece que hayan decidido reabrir el parque».

En el resto de parques de la ciudad se repitieron las mismas imágenes, al igual que ver cerradas las zonas recreativas infantiles por orden municipal. No hubo aglomeraciones de ningún tipo y las familias intentaron, en lo posible, cumplir con las normas de distanciamiento social. Esto, en ocasiones, dependió de si los más pequeños hacían caso de la llamada de sus progenitores.

palma cronica urbana con collado parques foto morey