Cuatro detenidos por cultivar marihuana en búnkeres subterráneos

Agentes de los Mossos d’Esquadra de la Comisaría de La Bisbal de l’Empordà (Girona) han detenido a tres hombres de 26, 36 y 64 años, de nacionalidad burkinesa y española, y una mujer de 33 años de nacionalidad española que ocultaban cultivos hidropónicos de marihuana en dos búnkeres subterráneos en la pequeña localidad de Fonteta (Baix Empordà).

Según informa la policía catalana, las detenciones se produjeron el pasado 12 de noviembre, después de que días antes los investigadores tuvieran conocimiento de la posible existencia de una plantación de marihuana en una finca rústica en la mencionada localidad, poblada por unos pocos centenares de habitantes.

Durante las primeras indagaciones sobre la mencionada finca, de una extensión de 14.000 metros cuadrados con casa y varias edificaciones agrícolas, entre invernaderos, porches y garajes, se constató un fuerte olor propio de un cultivo de marihuana. Más tarde la empresa eléctrica verificó la existencia de una presunta defraudación de fluido eléctrico.

Tras una entrada y registro se detuvo a los presuntos responsables de la instalación, como presuntos autores de un delito contra la salud pública. A tres de ellos se les imputa además un delito de defraudación de fluido eléctrico, y en dos de ellos un delito de tenencia ilícita de armas.

Además, el detenido de 36 años acumula una cuarta acusación por un presunto delito contra la salud pública por tenencia y distribución de sustancias que pueden causar un grave daño a la salud -dopantes y anabolizantes-.

Ya en la entrada de la masía localizaron en un armario un montacargas que bajaba hasta un sótano. Allí estaban las instalaciones de un cultivo hidropónico indoor con todos los elementos técnicos de refrigeración, control de humedad y de irrigación con fertilizantes. Allí apareció una caja fuerte con 49 cajas de productos de dopaje y anabolizantes prohibidos. También se intervinieron 9.617 euros en efectivo, 300 plantas, una pistola y un revólver con su correspondiente munición, una pistola detonadora, básculas de precisión y agendas con las anotaciones de las plantaciones. Las armas no disponían de la respectiva licencia ni permiso de armas.

A unos cincuenta metros de la masía, los Mossos encontraron un segundo sótano oculto entre la vegetación y en medio del campo. Tenía dos grandes habitaciones a las que también se accedía con un montacargas eléctrico, preparadas para albergar el cultivo de unas 1.000 plantas.

El tercer hallazgo se produjo en una antigua casa actualmente en obras. Los agentes localizaron una sala situada en la planta baja donde se ubicaban las instalaciones de agua de la finca. En esta se encontraron materiales de insonorización, y en un armario de doble fondo, una puerta que conducía a una estancia oculta, donde se encontraron varias cajas de fertilizantes para las plantaciones, centrifugadoras, calefactores y aceleradores de crecimientos de semillas en bandejas, fluorescentes, radiadores y extractores de aire, así como un grupo de electrógeno insonorizado con planchas de plomo.

Al final de la entrada y registro se verificó que había una doble acometida que no registraba ni facturaba el consumo eléctrico, ya que no pasaba por el contador principal de la entrada de la finca.