Cort suspende licencias que alteren los edificios de antes de 1956 y condiciona las nuevas licencias de Nou Llevant

La Gerencia de Urbanismo del Ajuntament de Palma aprobó este martes una serie de medidas encaminadas a la protección del patrimonio urbano y arquitectónico de la ciudad, y a la protección de espacios naturales con valor ambiental.

Un tercer objetivo es el fomento de la mezcla de usos en zonas en las que se corre el riesgo de consolidar tan solo polígonos industriales o residenciales a fin de conseguir unos barrios con un tejido comercial y empresarial importante para generar vida y puestos de trabajo.

La primera de estas medidas, según explicó la regidora de Modelo de Ciudad, Neus Truyol, es la suspensión de la tramitación del Plan Parcial de Son Toells para que se adecúe mejor a los planteamientos del nuevo Plan General, «el cual prevé una ciudad más compacta y más compleja donde no se generen polígonos o solo industriales o solo terciarios o solo residenciales aislados, sino que lo que se quiere es que los diferentes ámbitos de desarrollo tengan una cierta mezcla de usos».

En este sentido, Truyol explicó que lo que se está tramitando en Son Toells (ubicado junto al polideportivo Rudy Fernández) es un polígono donde las actividades no eran muy diversas, «por lo que con esta suspensión se podrá pensar mejor cuál ha de ser el planteamiento de este ámbito, donde queremos que también haya viviendas y un porcentaje de ellas serán viviendas de protección». Además añadió que en Son Toells hay una zona forestal y el nuevo Plan General contempla la protección del mismo.

Una segunda propuesta aprobada por la Gerencia, que va en la línea de proteger edificios con valor patrimonial así como barrios singulares, es la suspensión de licencias de proyectos de demolición o de modificación de fachadas que afecten a los edificios construidos antes de 1956 que no tengan el visto bueno de la Comisión de Centro Histórico. Los que tengan este visto bueno sí se podrán tramitar.

Esta medida, dijo Truyol, afecta a la zona del ensanche, donde hay un potencial importante de protección, a los barrios tradicionales y a la zona de Cala Major y Sant Agustí.

Por último, la Gerencia aprobó una tercera medida en la línea de la ciudad compleja, lo que significa una mezcla de usos que la regidora consideró «muy importante para el futuro de la ciudad, como marca el urbanismo moderno en toda Europa».

En este caso el Ajuntament condiciona con una serie de requisitos las licencias de nueva construcción que se pueden tramitar en el ámbito de Nou Llevant. Estas condiciones son básicamente que en la planta baja de cada nuevo edificio haya un mínimo de un 60 % que se destinen a usos comerciales y que haya un porcentaje también importante de la fachada de esa planta baja dedicado a escaparate.

Lo que queremos aquí, resaltó la responsable municipal, «es la mezcla de usos, donde haya edificios de viviendas pero también comercios o actividades económicas, lo que permitirá garantizar que este barrio, que está en construcción ahora mismo, sea diverso y no solo un polígono residencial».

Además recordó que el futuro trazado del tranvía pasará por esta zona y «tenemos que garantizar que por donde pase el tranvía haya comercios y diversas actividades para generar un dinamismo y una interrelación entre de servicio de transporte público y la dinámica de la ciudad».

Estas medidas, insistió la regidora, se toman «como medida de protección y de cautela, porque como en unos meses está prevista la aprobación del Plan General se considera importante que durante estos meses los proyectos que entren en el Consistorio no interfieran de manera contradictoria con los planteamientos que tenemos para este nuevo planeamiento».