Con errores y aciertos, Palma me preocupa

Palma me preocupa. Sé que Mallorca va a la baja, sin embargo, los datos de que cinco barrios tienen una incidencia acumulada de más de 500 y doce de más de 400, son cifras aún muy altas. Son 12 barrios de una ciudad donde solo 3 tienen una IA de menos de 300. Mucho por hacer aún.

Miremos hacia atrás y vayamos al verano. Era 26 de agosto, estábamos en la segunda oleada de la pandemia de coronavirus, pero algunas zonas se estaban viendo más afectadas que otras; incluso en Palma había barrios más castigados como Son Gotleu, que era la zona sanitaria de Baleares donde se habían detectado más casos positivos de COVID-19 en lo que iba de mes; concretamente 174.

De esas cifras pasamos un mes después a una incidenza cumulativa de 205,98 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. En ese momento, se realizaron restricciones de movilidad en algunos barrios de Palma, en concreto en Son Gotleu y Arquitecte Bennàssar para reducir el número de contagios de coronavirus. Avanzábamos al 9 de octubre cuando Emili Darder, en Palma, se convertía en la zona sanitaria con más contagios de Mallorca.

21 de octubre: en Palma, los contagios volvían a subir ligeramente, en un entorno donde Baleares era la tercera comunidad con menor incidencia acumulada.

Y el 3 de noviembre, los casos activos de coronavirus en Mallorca aumentaron un 50 % en un mes, con Palma como ciudad, donde más se habían incrementado los contagios en ese último mes. Una semana después los casos activos de coronavirus seguían al alza en Palma, donde en los últimos tres días se habían incrementado un 7 %.

Pásamos al 17 de noviembre, y Baleares era, junto con Canarias, la única comunidad que tenía menos de 250 casos positivos por cada 100.000 habitantes.

Pero en medio las cosas cambiaron. Pasó el Puente de la Constitución, tras el Black friday, y el 11 de diciembre, Mallorca era la décima provincia española con más contagios de COVID-19 por habitantes. En concreto, su incidencia acumulada en 14 días era de 265,6 casos por cada 100.000 habitantes, con Palma, más alta aún, con 293,9.

Y esa tendencia al alza, hacía que Mallorca casi duplicara la incidencia acumulada de la media española, rozando los 400 positivos de COVID-19 en un día. Mallorca, el 18 de diciembre, registraba un incremento destacado de más de un 40 % en su incidencia en solo 7 días, llegando a 386,6 y a final de año a 641,9, siendo la zona básica de salud con mayor incidencia acumulada a 14 días, la de Son Serra-La Vileta, concretamente de 941 casos positivos por cada 100.000 habitantes. La segunda zona básica de salud con más incidencia acumulada era en ese momento la de Santa Catalina (878), seguida de Son Pisá (846) y Valldargent -zona del Camp del Serralta y Plaza Madrid- (798). Las zonas en las que más habían aumentado los casos de coronavirus, eran Son Serra (+36), Son Pisà (+33) y Santa Catalina (+28). La incidencia acumulada de Mallorca era de 617,50

Y en ese contexto, Palma actualmente es uno de los municipios que siguen en riesgo extremo de contagios. Su incidencia acumulada a 14 días es de 406,19 casos positivos por cada 100.000 habitantes; por encima de la media de Mallorca, con cuatro zonas básicas de salud de Ciutat con más de 500 casos por 100.000 habitantes.

Vamos a empezar febrero, con Mallorca en bajada y con Palma aún preocupándonos, al menos algunas de sus barriadas.

Y en ese entorno, es necesario analizar algunos errores hechos: Apertura turística prematura. Desescalada rápida. No Tests suficientes. Confinamientos sin poderse llevar a cabo. Cierre de bares y restaurantes en el momento adecuado. Cierre de centros comerciales en el momento adecuado. Apoyo más a tiempo a los sectores comerciales……

Y también algunos aciertos de la administración autonómica. La atención sanitaria hospitalaria. El centro de seguimiento de contactos. La contratación de mediadores. Algunas campañas. Y el sector educativo: En septiembre éramos algunos, los que creíamos que empezar los colegios con incidencias disparadas multiplicaría los contagios. Y la incidencia en niños/as se mantiene menor que en adultos y evoluciona paralela a ellos. Gran trabajo de profesorado, padres y madres, niños/as y autoridades educativas. La curva se aplanó en septiembre tras abrir los colegios tras el ‘desorden’ del verano y se ha vuelto a aplanar en enero tras abrir los colegios tras el ‘desorden’ de las Navidades.

Errores y aciertos para una ciudad, una isla y una comunidad que necesitan mejorar para dejar de preocuparnos. Háganlo por favor.